miércoles, 30 de marzo de 2011

Amistad y amor capítulo 26


26º- Encuentro peligroso…

            Kira estuvo algo intranquila. Sabía que todas las tardes Álvaro se iba a jugar a la consola. Pero volver a esa casa le daba malas vibraciones, no se sentiría a gusto hasta estar fuera de esa casa definitivamente.
 
Cuando dieron las seis, se pusieron en marcha. Lo que alteró más el estado anímico de Kira.

–Por favor, cálmate, que no va a pasar nada.

-No sé, tengo un presentimiento…

-Tranquila, ¿Vale? Yo estoy contigo. –dijo cuando aparcó el coche.

            Se bajaron del coche y cogieron un par de cajas que Aitor tenía por casa, para así poder guardar las cosas. Abrieron con las llaves que todavía conservaba Kira. La casa estaba en absoluto silencio.

            Los muebles tenían una gran capa de polvo y muchas de las cosas estaban descolocadas o tiradas en el suelo. Se notaba que Álvaro no se ocupaba para nada de la casa. 

– ¡Qué pocilga…! –dijo Aitor.

-De la casa siempre me ocupaba yo. –comentó mirando a su alrededor.

-Bueno, cogemos las cosas que quieras y nos vamos.

            Buscaron ropa, algunos objetos personales a los que les tenía mucho cariño, libros y DVDs. Lo metieron en las cajas y Aitor empezaron a bajarlas al coche. 

– ¿Cuántas quedan? –preguntó él desde el portero.

-Solo un neceser de maquillaje. Espérame en el coche, que lo cojo y bajo.

-Vale.

            Cogió el neceser y cerró la puerta, llegó hasta el portal y le sorprendió tremendamente la escena. Álvaro estaba frente a Aitor, junto al coche.

–Por fin te veo… estás más guapa todavía.

-Álvaro… -dijo aterrada.

-No te acerques a ella. –amenazó Aitor poniéndose delante de ella.

-¿Y me lo vas a impedir tú? –preguntó riéndose.

-Sí. Así que si no quieres salir mal parado, lárgate. –su voz era firme y profunda.

-Eso lo vamos a ver. –le retó.

            Se abalanzaron el uno contra el otro en una dura pelea, de golpes y patadas. Kira estaba temblando de miedo, mirando cómo se peleaban, no era capaz de reaccionar. Y el miedo a que le ocurriera algo a Aitor la paralizaba más aún.

            Los dos recibían golpes por doquier. Ambos se habían partido los labios y les sangraba la nariz. Mientras Kira seguía sin reaccionar y sin saber lo que hacer para que esa pelea terminase.

            Hasta que Aitor le dio un golpe certero en el estómago que hizo que se doblara y lo aprovechó para tumbarlo. Entonces se acercó a Kira, y la arrastró hasta el coche, mientras Álvaro se retorcía de dolor en el suelo.

- ¡Vámonos! –gritó cerrando las puertas.

            Arrancó el coche a toda prisa y se fueron de allí lo más deprisa que pudo. Kira estaba muy nerviosa pero consiguió calmarse para preguntarle.

– ¿Estás bien? ¿Te hizo daño?

-Estoy bien, solo son unos golpes. –dijo limpiándose la sangre de la cara.

            Sabía perfectamente dónde tenía que ir. A casa de su hermano, pues Kira se había puesto muy nerviosa con el enfrentamiento, y era evidente que necesitaba ser consolada por su hermana.

Llegaron pero no había nadie en la casa. Le llamó al móvil y lo cogió enseguida. 

– ¿Dónde estáis?

-Dando un paseo para que Rosa estire las piernas. ¿Por qué? –preguntó Izan.

-Estamos en vuestro portal, ha pasado algo. –dijo muy serio.

-Ahora vamos. –contestó antes de colgar.

            Esperaron en el portal. Kira no había pronunciado palabra, había escondido el rostro en el pecho de Aitor. Él acariciaba su espalda para intentar calmarla. Al poco rato vieron aparecer a sus hermanos.

            Los vieron muy serios, Kira estaba asustada y casi temblando. Izan y Rosa les preguntaban con la mirada qué era lo que había ocurrido. Kira al ver a su hermana se abalanzó sobre ella para comenzar a llorar desconsolada.

-¿Pero qué ha pasado? –preguntó Izan al ver la reacción de Kira.

-Mejor subamos, que no es un tema para hablarlo en la calle. –sugirió su hermano.

            Hicieron caso a la sugerencia de Aitor. Una vez arriba, Rosa le preparó una tila a su hermana para que se calmara. Izan estaba ansioso por saber lo que ocurría. 

–Bueno, decidnos ya lo que ocurrió. Porque parece que vienes de una pelea, hemanito.

-El cabronazo de Álvaro es lo que ha ocurrido. –contestó Aitor apretando los puños con furia.

Ambos abrieron los ojos desmesuradamente. Rosa se acercó a su hermana.

– ¿Te hizo algo?

-A mi no. Pero se pelearon y Aitor tiene moratones. –contestó entre balbuceos.

-Que no es nada. –dijo él. –Pero si me vuelvo a encontrar a este cabronazo… no respondo de mi… -juró enfadado.

-No quiero que vuelvas a pegarte con él. Es muy peligroso.

-Será cabrón… -escupió Izan. –Lo voy a matar…

-Cálmate, por favor. –le pidió Rosa. –Las cosas no se arreglan a golpes.

-Esa clase de gentuza es lo único que entiende. –contestó Izan con asco.

-Estoy de acuerdo, hermanito.

martes, 29 de marzo de 2011

Aviso y disculpas

hola!
soy Marru, una de las administradoras del blog de las brujitas. Lamentamos tardar tanto en subir capítulos pero estamos bastante ocupadas y dado que cada tiene unos horarios, nos resulta complicado compajinarnos para subir los capítulos y para escribirlos.
Muchas gracias por los comentarios que vemos sobre todo a través de tuenti y alguno que vemos en el blog sobre el relato. Nos alegra que os guste tanto.

Luego hablaré con Dafne, la otra brujita que administra el blog para que si podemos subir otro capítulo y a ver si intentamos compajinarnos mejor y así no dejaros con la intriga tanto tiempo.

un beso

sábado, 26 de febrero de 2011

Amistad y amor capítulo 25

25º-Buenos cambios

Salieron los dos muy sonrientes hacia el salón. Los dos hermanos se quedaron extrañados.

-¿Qué os pasa que estáis tan sonrientes?- preguntaron casi a la vez.

-Pues… que estamos juntos. -respondió Aitor. Con lo que Kira se escondió en su hombro por la vergüenza.

-Eso es maravilloso. -respondieron Izan y Rosa al unísono.

-Parad ya. –dijeron ambos sonrojados.

-Vale, vale ya paramos.

La cena fue muy tranquila. Terminaron de cenar y se pusieron a recoger. Después Aitor y Kira se fueron a la habitación de ella.

-¿Cómo estás? –le preguntó él mirándola.

-Rara. Me siento muy rara, aún no me acostumbro a la idea. – respondió ella con una sonrisa.

-Yo más que raro, me siento genial. Es más, aún no me creo que me hayas dicho que si. - dijo él con otra sonrisa.

-Pues créetelo, porque es verdad. - dijo ella acercándosele.

Aitor sonrió todavía más al escuchar eso. Se lanzó hacia ella, tumbándola en la cama y quedándose él encima para besarla. Kira enroscó los brazos en su cuello y le siguió el beso.

Pero pronto, Kira tuvo que parar porque empezó a imaginarse que le pasaba como con Álvaro. No pudo seguir, puso las manos en el pecho de Aitor para apartarlo de ella.

Él se quedó extrañado y preocupado al ver la reacción que estaba teniendo Kira, y su expresión atemorizada.

– ¿Qué te ocurre?

-Me ha entrado miedo… -confesó. –Me he imaginado que me iba a pasar lo mismo que con Álvaro… -no pudo evitar que algunas lágrimas se le saltaran de los ojos.

-Shhh… tranquila. –dijo acunándola. –Yo jamás te haría daño. No debes tenerme miedo. Iremos más despacio si quieres.

Ella se abrazó fuerte a él, todavía con el miedo en el cuerpo de recordar a Álvaro. Tenía la sensación de que Álvaro no se daría por vencido, y eso la aterraba de una forma inimaginable.

-¿De qué tienes miedo exactamente? –preguntó Aitor cuando ella estuvo más tranquila.

-Estoy aterrada por Álvaro. Presiento que no se va a dar por vencido, que va a intentar volver a atacarme. –contestó.

-No debes pensar eso, porque yo jamás voy a dejarte sola. –dijo. –No dejaré que se acerque a ti ni que vuelva a ponerte un dedo encima. –juró.

Ella sonrió ante la determinación de su novio. Todavía se le hacía raro llamarle “novio”, pero estaba feliz. Por primera vez, parecía que podía ser feliz, que alguien se preocupase por ella era algo maravilloso.

Intentó pasar página, hacer caso a Aitor y no pensar en Álvaro. Lo cierto, es que algunos días iba bien, estaba feliz y relajada. Pero llevaba ya muchos días en casa de su hermana y sentía que los estaba molestando.

Un fin de semana, Aitor había ido para pasar un fin de semana en parejitas como llevaban haciendo un tiempo. Pero ella no quería molestar más, así que tomó una decisión.

–Yo quería deciros algo… Me marcho porque no quiero seguir molestando.

-Hermanita, tú no molestas. –dijo Rosa.

-Claro que sí. Vosotros querréis estar a solas y yo no os dejo. –contestó.

-Pero ¿Dónde vas a ir? –preguntó su hermana.

-Pues a un hotel, hasta que encuentre algo. –respondió.

-¿Cómo te vas a ir a un hotel? –preguntó Aitor.

-Pues yéndome. No quiero seguir molestándoles. –dijo.

-¿Por qué no te vienes a mi casa? –preguntó él de improviso.

-¿A tu casa? –preguntó sorprendida. –Es un poco pronto…

-No me entiendas mal, tengo un par de habitaciones libres, es una casa grande. –dijo. –Tú puedes quedarte en una de las habitaciones.

-Pues no es mala idea. –comentó Rosa.

-Claro que no. Es que mi hermano es más listo… -dijo Izan orgulloso y sonriendo.

Sonrieron algo más relajados. Sobre todo Kira, que no pretendía seguir estorbando en casa de su hermana. Además ella ya estaba embarazada de tres meses y medio y la barriguita empezaba a asomar.

Estaba feliz porque iba a tener un sobrinito o sobrinita en unos meses. Y tal vez estando en la misma casa que Aitor, podría conocerle mejor y pasar juntos mucho más tiempo.

Como era sábado, decidieron que al día siguiente cogerían las cosas de Kira para llevarlas al piso de Aitor. Por ser la primera noche, durmieron en la misma habitación y abrazados, pero ella no quiso llegar a nada más. Todavía no estaba lista, después de todo lo ocurrido.

A él no le importó en absoluto. Él la quería demasiado como para forzarla a nada. Quería unirse a ella en todos los sentidos, pero esperaría al momento adecuado. De esa forma sería mucho más profundo ese momento.

Se levantaron muy alegres esa mañana. Kira estaba bastante tranquila. le había venido bien dormir entre los brazos de Aitor.

–Buenos días… -susurró él.

-Buenos días. –contestó alegremente.

Fueron a desayunar, estaban muy felices, no podían ocultarlo.

–Oye, he pensado que debíamos recoger tus cosas.

-¿A la misma casa donde está Álvaro? –preguntó temerosa.

-Sí, pero no pasa nada. Yo iré contigo.

-Entonces tiene que ser a partir de las seis y antes de las nueve. Álvaro siempre está en casa de un amigo jugando a la consola. –explicó.

sábado, 29 de enero de 2011

Amistad y Amor capitulo 24

24º- Sentimientos a flor de piel

Cuando Aitor escuchó a Kira decir que ya había rehecho su vida. No pudo evitar que le hirviera la sangre por dentro. Estaba tremendamente celoso. Él la quería con locura y deseaba estar con ella, y no era posible.

Después de hablar, colgó el teléfono y suspiró tranquila. Su hermana se acercó a ella. – ¿Cuándo empezaste con alguien? –preguntó. –Eso es algo nuevo.

-¿Cómo empezar con alguien? Me lo inventé para que Álvaro me dejase en paz. –respondió.

Cuando Aitor escuchó eso, no pudo evitar suspirar muy aliviado. Se había quitado un gran peso de encima. Kira vio la reacción de Aitor, y le preguntó con una amplia sonrisa. – ¿Por qué suspiras?

-Porque... porque si llegas a estar con alguien, me muero. –respondió. –Y es que... yo quiero estar contigo.

Kira se sonrojó profundamente ante las bellas palabras que Aitor le acababa de decir. Ella no sabe lo que responder. Izan interrumpió el momento. –Vaya Kira, te has quedado muda, eso si que es asombroso...

-No sé. Yo... –comenzó a hablar pero se quedó callada, y salió corriendo. Se metió en la habitación. Rosa sonrió ante la reacción de su hermana. –Tranquilo, es muy normal que esté así, es muy tímida. –dijo mirando a Aitor.

-¿Ah, sí? –preguntó él con gran interés.

-Sí, aunque parezca que no. Es una persona muy tímida. Así que ten un poco de paciencia.

-Vale, voy a tener toda la paciencia del mundo. –contestó antes de salir de la cocina.

Fue hasta la habitación de Kira, donde estaba sentada en la cama de espaldas a la puerta. Se sentó a su lado, y se sonrieron tímidamente. Entonces Aitor no pudo evitar hablar.

–Kira ¿puedo decirte una cosa? –preguntó.

-Claro. Lo que quieras. –respondió.

Ella esperaba las palabras de Aitor, pero en lugar de eso, se acercó a ella y la besó con mucha ternura en los labios. Ella se quedó sorprendida, al principio no pudo decir nada. Solo le miraba sin articular palabra.

-¿Y esto? –preguntó pasados unos segundos cuando pudo volver a hablar.

-Es que… me apetecía hacerlo y no pude controlarme. –dijo. -¿La he cagado? –preguntó con miedo.

-No, solo que… necesito aclararme y saber lo que siento. –contestó.

-Tranquila, tómate el tiempo que necesites. –dijo Aitor sonriendo. –Y cuando tengas una respuesta, dímela.

-Gracias. –respondió.

Aitor prometió darle tiempo a Kira para pensar las cosas y aclarar sus sentimientos. Pero tenía que reconocer que estaba muy nervioso. Todos los días llamaba a casa de su hermano para hablar con ellos y le dijeran si Kira había preguntado por él.

-Hermanito, por favor, no seas impaciente.

-Lo sé, es que me gusta demasiado. –contestó.

-Seguro que pronto te da una respuesta.

-Espero que si, porque sino me volveré loco.

Pasada una semana, Aitor llamó como cada noche, sobre las 9 como hacía siempre. Saludó como siempre hacía a su hermano. –Hola, hermanito. ¿Qué tal estáis?

-Estamos bien. –respondió Kira.

-Ah… ho… hola. -¿Cómo estás?

-Bien. ¿Y tú?

-Bien, estoy bien. –dijo tímidamente.

-Oye, ¿puedes venir ahora a casa? –preguntó ella. –Necesito que hablemos.

-Claro, voy ahora mismo, no tardaré nada. Un beso.

No tardó ni veinte minutos en llegar a la casa de su hermano. Izan y Rosa, estaban en el comedor viendo una película, y como sabían que tenían que hablar, no quisieron molestarles.

Kira arrastró a Aitor a su habitación para poder hablar a solas. Se sentaron en la cama, él no se atrevía a abrir la boca por si metía la pata y se llevaba una desilusión. Estaba como un flan de nervioso.

-Yo te pedí tiempo, y me lo has dado, y en estos días he estado meditando, tratando de pensar las cosas con claridad y…

-Dime.

-Pues que… tú también me gustas. –confesó ruborizándose. –Pero si empezamos algo, necesito ir con calma y sin prisa.

-Claro, lo que tú quieras. –contestó alegremente. –Yo solo quiero estar a tu lado y quererte con toda mi alma.

-Eso es precioso.

-No tanto como tú.

Esas palabras sonrojaron mucho más a Kira, que no pudo evitar darle un fugaz beso en los labios, que le dejó boquiabierto. Él ya le había robado un beso, pero ese beso se lo había dado ella.

Kira se separó un poco de sus labios con una sonrisa tímida mirando al suelo. Aitor no paraba de sonreír, al ver que estaba mirando al suelo. Se acercó a ella y le cogió el mentón para hacer que le mirara.- Entonces ¿quieres salir conmigo?

-Si, pero vamos despacio. Aún tengo miedo. - reconoció ella con miedo en los ojos.

-Tranquila mi princesa, conmigo estarás a salvo. -dijo él muy dulcemente.

-Ya, si a ti no te tengo miedo. Es a los demás… no me atrevo a ir sola por la calle, por si alguien me sigue o me quiere hacer daño. -Respondió ella queriéndose apoyar en su hombro pero sin atreverse.

Aitor sonrió. Sin que ella le viera y la abrazó quedándose como ella quería. Se quedaron asi un buen rato hasta que llamaron a la puerta y ellos se separaron. -La cena ya esta lista. Aitor ¿te quedas a cenar?

-Si, me quedo. - respondió él con una sonrisa.

martes, 4 de enero de 2011

Amistad y amor capitulo 23

23º- Confesiones

Aitor fue a buscar a su hermano. Se lo encontró en su habitación haciendo unas cosas. –Hola, hermanito.- Dijo.

-Hola ¿Qué te pasa? te noto la voz triste. - preguntó Izan mirándole preocupado.

-Es normal que me la notes triste, porque lo estoy. –Respondió.

-¿Qué paso ahora?- Preguntó su hermano.

-Que Rosa me pidió que sea amigo de Kira. Que no la agobie y que sea su confidente y que te pida ayuda a ti. -Respondió Aitor

-Bueno cuando pueda te ayudo, ahora no puedo ¿vale?

-Vale hermanito. –Respondió él.

Izan veía que su hermano estaba pasándolo mal por Kira. Y ella estaba todavía en su casa con bastante miedo. Del único que parecía fiarse era de él, ya que al ser el novio de su hermana sabía que se trataban como hermanos.

En los fines de semana, Aitor iba a casa para estar con ellos, solían pasar las tardes los cuatro juntos. Jugaban a algún juego de mesa, veían películas o simplemente se ponían a charlar un rato.

Esa normalidad que intentaban darle a Kira, la ayudaba mucho a superar su miedo. Pero no solía acercarse demasiado a Aitor, porque seguía teniendo bastante miedo.

Hasta que uno de los fines de semana, Aitor estaba ausente. Intentaba hacerse amigo de Kira como le habían aconsejado. Y parecía que al menos Kira le hablaba y comentaba cosas con él.

Pero él sentía que ella seguía sin confiar en sus intenciones. Eso le dolía tremendamente, y aunque estuvo jugando con ellos al Trivial, estuvo bastante ausente toda la partida. No dio pie con bola, y miraba a la nada constantemente.

Izan y Rosa, se pusieron a preparar la cena, mientras Kira y Aitor ponían las cosas en la mesa. Cuando terminaron de colocarlo todo, se sentaron en el sofá para que sus hermanos terminaran de preparar la cena.

Pero Aitor estaba callado, sin mirar a ninguna parte y Kira se preocupó. – ¿Te ocurre algo? –preguntó. –Pareces ausente.

-Sí, es que… me gusta alguien. –dijo tímidamente. –Pero apenas la conozco y no sé si tengo posibilidades con ella.

-Ah… ¿Y puedo saber quién es la afortunada? –preguntó alegremente.

-Pues… eres tú. –contestó mirándola a los ojos.

Kira se quedó de piedra ante esas palabras, no sabía cómo reaccionar ante lo que acababa de escuchar. –Si es una broma, no tiene ninguna gracia.

-Jamás bromearía con algo así. –respondió. –La afortunada eres tú, estoy enamorado de ti desde el día que te conocí.

-¿Y cómo puedes estar enamorado de mí si casi no me conoces? –preguntó ella un poco asustada.

-Porque eres la chica más asombrosa y linda que he conocido nunca. –contestó con ternura. –Porque solo pienso en ti desde que me levanto hasta que me acuesto, y porque moriría por protegerte.

-¿Por eso mi hermana me mandó contigo cuando vino Álvaro?- preguntó.

-Sí. –dijo. –Jamás permitiré que nada ni nadie pueda volver a dañarte.

-Eres encantador. No sé cómo pude desconfiar de ti. –dijo ella.

-Tenías miedo por lo que te pasó. Es normal que desconfiaras.

-Pero aun así. No tuve que desconfiar de ti, porque lo pasaste mal por mi culpa. –respondió ella muy triste.

-Tú tenías bastante con lo que tenías. Además no podias saber que me gustabas. -contestó él. –Aunke confieso que el dia que nos conocimos te lo estuve diciendo pero como estabas borracha te dormiste antes de que me diera tiempo a declararme.

Ella al escuchar eso, no supo cómo reaccionar ni lo que decir. Se levantó de golpe y fue a la cocina corriendo. Aitor se fue también a la cocina. -Oye Rosa, ¿Tú hermana tiende a huir de las situaciones o qué? –preguntó.

Pero no pudo responder porque sonó el teléfono. Kira salió de la cocina muy acelerada y diciendo en voz alta. – ¡Yo lo cojo!

Aitor observa cómo sale Kira de la cocina, Y se queda mirando a Rosa. -¿Ves? Si es que no quiere verme.

Rosa e Izan al escuchar eso, se quedaron extrañados. -¿Pero que fue lo que os pasó?

-Que la dije que la quiero. Pero no me cree, y encima huye de mí. –respondió muy apenado.

-Debiste esperar un poco. –le regañó Rosa. –Te dije que tenías que ser su amigo y no agobiarla.

-No la agobié, fue ella la que insistió en que le dijera quien era la persona que me gustaba. –contestó.

-Rosa, por favor, no te enfades con él. –le defendió Izan. –Además yo soy el que comprende perfectamente por lo que Aitor está pasando, porque fue lo que me ocurrió contigo.

-No es lo mismo. –dijo ella.

-Claro que sí, ¿Por qué dices que no es lo mismo? –preguntó Izan.

-Porque tú y yo éramos amigos desde pequeños.

-¿Y qué tiene que ver que fuéramos amigos? –preguntó él.

-Porque te conocía y sabía cómo eras. –respondió. –Pero mi hermana te conoce muy poco, es por eso por lo que duda.

-Ya, pero es que me huye, lo habéis visto. –dijo Aitor con tristeza.

Pero no se dieron cuenta de que Kira había entrado en la cocina y había escuchado esa última frase de Aitor.

-Yo no te huyo. –respondió.

-Entonces ¿Por qué cuando estábamos hablando te levantaste corriendo hacia la cocina? –preguntó Aitor.

-Porque tenía hambre. –mintió mirando al suelo.

-Se te da fatal mentir. –contestó él.

En ese momento, Kira miró a su hermana en busca de un poco de apoyo. –Déjala ya. Cuando ella quiera hablar del tema, lo hará.

Kira sonrió a su hermana, dándole las gracias por el apoyo. Entonces sonó su móvil, y en la pantalla vio que era Álvaro. Empezó a temblar, pero descolgó el teléfono. – ¿Qué quieres?
Silencio, mientras hablaba Álvaro. -Yo ya no quiero nada contigo. Además rehice mi vida y estoy con alguien. –contestó muy segura.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Amistad y amor capítulo 22

22º-Desconfianza y miedos

Al día siguiente, Kira abrió lentamente los ojos. Le sorprendió ver que se encontraba en la cama. No recordaba haberse ido a dormir a una de las habitaciones de la casa de su hermana.

Se incorporó y vio que a su lado estaba Aitor. Sentado en el suelo pero con la cabeza apoyada en la cama. Eso la sobresaltó, pero se quedó mirándolo intensamente. Estaba allí, incómodamente en el suelo y eso la conmovió.

Se daba cuenta de que era muy guapo. Recordó entonces el encontronazo con Álvaro y se puso a temblar. Se levantó de golpe para dejar de temblar, y con tanto jaleo Aitor se despertó.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien? –preguntó levantándose aceleradamente.

-Si. –respondió.

Pero al hablar se dio cuenta de que el rostro le dolía y siseó de dolor. Aitor se acercó a ella, acariciando su mejilla con ternura. –Ese bruto te hizo un buen moratón… -dijo preocupado.

-Parece que si, porque me duele toda la cara… -dijo asustada recordando lo ocurrido.

Empieza a llorar a causa del miedo. Aitor al verla tan frágil no pudo evitar acercarse y abrazarla cariñosamente. Pero Kira se aleja muy asustada. –Lo siento, yo… -dijo antes de salir de la habitación.

Salió directa al comedor, se sentó en el sofá acurrucándose sobre su cuerpo. Rosa al ver así a su hermana se asustó y fue a su lado. –Hermanita ¿Qué te ocurre? ¿Te ha pasado algo?

-Yo… yo… -balbuceaba. –Estoy asustada.

-Es normal. Pero aquí solo estamos personas que nos preocupamos por ti.

-Pero Aitor…

-¿Es que te ha hecho algo? –preguntó sobresaltada.

-No, bueno… me ha abrazado y yo… he salido corriendo. –reconoció jugando con sus manos.

-No es mala persona, es un chico estupendo. –dijo su hermana cogiéndole la mano.

-Lo sé, y… yo no quiero estar asustada, pero lo estoy. –contestó. –No sé si se acerca a mi por interés o porque le importo de verdad.

-Aitor es un buen chico. Nunca te haría daño, al contrario. –dijo ella.

Las dos hermanas se abrazaron. Lo que no sabían era que Aitor estaba en el pasillo. Había salido porque quería ir a la cocina, y de casualidad lo había escuchado todo.

Él sentía algo profundo por Kira, un amor a primera vista como nunca le había pasado. Y saber que ella temía a los hombres y desconfiaba de él, era algo muy duro. Se derrumbó en el suelo.

Ocultó el rostro entre las manos, estaba derrotado y sentía un gran vacío. Izan salió del baño y vio a su hermano en el suelo, lo que le asustó. –Hermanito, ¿Por qué estás en el suelo?

-Por ella… -susurró.

-¿Es que ha pasado alguna cosa entre vosotros? –preguntó.

Aitor estuvo relatando en voz baja lo que había escuchado. Su hermano intentó animarle como buenamente pudo. –Es normal que la pobre esté así después de lo que pasó. Seguro que en poco tiempo vuelve a ser la de antes.

Yo… me gusta mucho y no quiero verla así. –dijo con los ojos humedecidos.

-Seguro que cuando esté mejor podréis conoceros bien. –intentó reconfortarle Izan.

-¿Y cómo? –preguntó. –Desconfía de que mis intenciones sean sinceras con ella.

-Debes comprenderla. –dijo. –Tú solo… ten paciencia.

-Ya si yo voy a tener mucha paciencia, pero me duele verla así. –respondió Aitor.

Aitor se levantó del suelo y fue al comedor. Miró a Kira. Ella le observaba con la mirada triste, como diciéndole con los ojos “lo siento”. Él hizo un gesto como diciéndola que no pasaba nada.

Él intentó probar una cosa. Se sentó al lado de Kira. Ella se alejó de él y se pegó más a su hermana.

-Aitor ¿puedes venir un momento a la cocina a ayudarme con unas cosas?- preguntó Rosa mirándole.

-Si, claro. –respondió levantándose.

Se levantaron y fueron directos a la cocina sin pronunciar palabra. Rosa se sentó y él hizo lo mismo. – ¿En qué quieres que te ayude?

-En realidad yo quiero hablar contigo. –respondió. –De mi hermana.

-¿Qué quieres hablar de ella? –preguntó.

-Mira, yo sé que te gusta, y que eres un buen chico. Sabes que te quiero con locura. –dijo. –Pero mi hermana ha pasado algo espantoso y desconfía de los hombres.

-Pero yo no voy a hacerla daño.

-Yo lo sé, y ella también. –contestó. –Pero tienes que entenderla. Además no quiero que la agobies, porque se sentirá peor.

-Lo único que quiero es protegerla y quererla. –dijo con tristeza.

-Ya lo sé. –respondió dándole un abrazo. –Tú tan solo dale tiempo. Sé un apoyo para ella, pero sin agobiarla ni estar todo el día encima de ella. Seguro que con el tiempo, ella vuelve a ser la de antes.

-¿Y cómo soy su apoyo? no sé cómo hacerlo.- preguntó Aitor muy interesado.

-Siendo su amigo, su confidente, como fue tu hermano conmigo. - respondió Rosa con una sonrisa. –Habla con tu hermano y que él te ayude.

-Vale.- Respondió él yéndose a buscar a su hermano.

Rosa volvió al comedor con su hermana y Kira le preguntó. - ¿En que te tenia que ayudar?

-En darme una cosa que no alcanzaba. –mintió su hermana con una sonrisa.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Amistad y amor capítulo 21

21º-Malas compañías traen malas situaciones

Fue un día largo para Aitor, no paraba de imaginarse la preciosa cara de Kira mirara a donde mirara. Por la tarde, Izan y Aitor se pusieron en la salita a jugar a la consola. Mientras Rosa se puso a leer un rato.

Rosa llevaba un rato leyendo cuando llamaron a la puerta. Abrió y sus ojos casi se salieron de sus órbitas por lo que estaba viendo. Kira estaba en la puerta, muy asustada, llorando intensamente y con un gran moratón en la cara.

-¿QUÉ TE HA PASADO? –preguntó de los nervios.

Pero su hermana no fue capaz de responder. El miedo que la recorría por dentro solo la permitió abrazarse fuertemente a Rosa para llorar con desesperación. Ella abrazó a su hermana para intentar consolarla.

La llevó al comedor y se sentaron. Rosa había dejado escapar alguna lágrima al ver así a su hermana en ese estado. Tras un rato, Kira ya parecía más tranquila, así que su hermana pensó que debía preguntar por lo ocurrido.

-Nena... ¿Qué te ha pasado? –preguntó.

-Pues... es que... –estaba dubitativa y asustada. –Estábamos dando un paseo Álvaro y yo y...

-¿Qué pasó?

-Me encontré con un compañero del trabajo. Estuvimos hablando un poco y luego seguimos con el paseo. –explicó. –Cuando seguimos el paseo Álvaro se puso a discutir, estaba celoso porque había hablado con mi compañero y... –más lágrimas siguieron cayendo por su rostro. –Me pegó...

Eso hizo que volviera a llorar más desgarradoramente, mientras su hermana la abrazaba furiosa por lo que acababa de escuchar. Lo que no sabían es que Aitor había salido para ir a la cocina y lo había escuchado todo.

Al escuchar esa frase enloqueció. Intentando controlarse, llegó a la salita de nuevo. Le contó todo a su hermano. Izan intentando controlarse fue al salón y abrazó a Kira muy fuerte y Rosa dijo. - ¿Cómo te enteraste?

-Aitor os escuchó y me lo contó. Será hijo de mala madre… como lo vea, lo mato. - juró soltando su furia.

-Hermanito, no te adelantes por que antes voy yo. Luego si quieres hacer algo con sus restos adelante. Pero déjamele a mi primero. – dijo Aitor.

- ¿Primero vas tú, Aitor? ¿Pero por qué?- pregunta Kira atonita




-Por que no soporto que maltraten a las mujeres o que se crean superiores a ellas. -respondió Aitor intentando que no se notara que mentía.

Kira no dijo nada. Tampoco es que pudiera decir mucho con lo asustada que estaba. Mientras la estaban intentando calmar, sonó el timbre. Rosa se levantó para ver quien era. -¿Quién es?

-Rosa, soy yo. Por favor, ábreme. -respondió Álvaro detrás de la puerta.

Kira se puso muy tensa y rígida y miró a su hermana con miedo. Ella le hizo una señal para que se pusiera detrás de Aitor, ella le hizo caso y se puso detrás mientras que Rosa dijo. - ¿Qué quieres? Aquí no se te perdió nada

-Rosa, por favor abre. Sé que Kira esta ahí contigo y necesito hablar con ella, por favor.- dijo Álvaro con voz suplicante.

-Ábrele. Y tranquila, que no os va a tocar a ninguna de las dos. -dijo Izan.

Rosa finalmente, abrió la puerta no demasiado convencida y dijo muy seca. - ¿Qué quieres?

-Ya te lo he dicho, hablar con mi novia. Quiero pedirle perdón e intentar que me perdone- dijo Álvaro buscando a Kira con la mirada y la encontró detrás de Aitor.

Pero Kira al ver que la había encontrado se asustó más, a la vez que se abrazó fuertemente a la espalda de Aitor. Él no dejaba de sonreír por dentro.

-Mi amor, ven no te voy a hacer nada. Soy yo, tu niño- dijo Álvaro acercándose a ella pero Izan le cortó.

-¿Dónde te crees que vas?

-Con mi novia, con quién si no. - dijo Álvaro, apartando a un lado a Izan, cosa que no consiguió.

-Me temo que eso no es posible. Ella no quiere saber nada de ti. - dijo Izan enfrente de él con los puños cerrados.

-¿Y tú como sabes eso?- preguntó Álvaro.

-Porque no hay más que ver lo asustada que está, con solo notar que estás en la misma sala que ella. - respondió Izan señalando a Kira.

-Me quiero ir, no quiero estar aquí… –dijo ella de repente. -¿Me acompañas? No quiero estar sola…- dijo Kira mirando a Aitor.

-Mi niña, es conmigo con quien tienes que estar. No con él, que no es nadie. - dijo Álvaro volviéndose a poner celoso y actuando como antes.

-Por si no te a quedado claro, cuando e salido corriendo te lo digo ahora. Hemos terminado, no quiero saber nada más de ti en mi vida. Y él SI es alguien.- dijo Kira defendiendo a Aitor.

-¿A si? ¿Quién?

-Mi con-cuñado. Así que deja de montar escenas de celos cuando no tienes que tenerlas, porque ya no estamos juntos.- dijo Kira.

Álvaro no podía más y se intentó abalanzar sobre ella. Pero no lo consiguió, porque Izan le cogió y dio un empujón contra la pared y le rodeó diciéndole. - Que te quede muy claro. ¡Cómo te vuelvas a acercar a ella te mato! y olvídate de ver la luz del sol en libertad. Voy a hacer todo lo posible porque estés entre rejas una buena temporada con la denuncia que te voy a poner ¿entendido?

-Eso ya se verá. - dijo Álvaro con aires de creído y superioridad saliendo por la puerta de la casa.

Kira respiró tranquila pero sin soltar a Aitor. Él al ver que Álvaro se había ido, dejó de hacer escudo y la abrazó por completo. Kira dejó que la abrazase, pues estaba muy asustada. Tan asustada que no podía ni decir una palabra.

-Tranquila, ya paso. No te va a hacer nada, tranquila. - la tranquilizaba Aitor.

Izan y Rosa, vieron la escena. Rosa le hizo una señal a Izan para dejarlos solos y se fueron a la cocina. Mientras Aitor la estaba acunando en el sofá para tranquilizarla. Al cabo de un rato, se quedó dormida en los brazos de Aitor. Él la acomodó, para que estuviera más cómoda y durmiera mejor. Se quedó así contemplándola y mirando lo hermosa que era.